Libro tercero · Titulo segundo Capitulo II. De la Capacidad para Testar
Artículo 1151
Pueden testar todos aquellos a quienes la Ley no prohibe expresamente el ejercicio de ese derecho.
Artículo 1152
Están incapacitados para testar:
I.- Los menores que no han cumplido dieciséis años de edad, ya sean hombres o mujeres;
II.- Los que habitual o accidentalmente no disfruten de su cabal juicio.
Artículo 1153
Es válido el testamento hecho por un demente en un intervalo de lucidez, con tal de que al efecto se observen las prescripciones siguientes.
Artículo 1154
Siempre que un demente pretenda hacer testamento en un intervalo de lucidez, el tutor y, en defecto de éste la familia de aquél, presentará por escrito una solicitud al juez que corresponda. El juez nombrará dos médicos, de preferencia especialistas en la materia, para que examinen al enfermo y dictaminen acerca de su estado mental. El juez tiene obligación de asistir al examen del enfermo, y podrá hacerle cuantas preguntas estime convenientes, a fin de cerciorarse de su capacidad para testar.
Artículo 1155
Se hará constar en acta formal el resultado del reconocimiento.
Artículo 1156
Si éste fuere favorable, se procederá desde luego a la formación de testamento ante notario público, con todas las solemnidades que se requieren para los testamentos públicos abiertos.
Artículo 1157
Firmarán el acta, además del notario y de los testigos, el juez y los médicos que intervinieron para el reconocimiento, poniéndose al pie del testamento, razón expresa de que durante todo el acto conservó el testador perfecta lucidez de juicio, y sin este requisito y su constancia, será nulo el testamento.
Artículo 1158
Para juzgar de la capacidad del testador se atenderá especialmente al estado en que se halle al hacer el testamento.